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Este entorno privilegiado ha hecho que millones de europeos escogen Mallorca como destinación de vacaciones. Por eso, buscando el equilibrio entre el desarrollo urbanístico y la protección del medio ambiente, buena parte de este paisaje rico y variado (casi un 40%) es zona protegida: los parques naturales de s'Albufera, sa Dragonera y Mondragó, la Serra de Tramuntana y el parque nacional marítimo-terrestre de Cabrera.
La diversidad, en Mallorca, no es sólo paisajística; la ciudad y el campo también conviven en esta isla mediterránea. Así, al lado de la arquitectura culta de la ciudad de Palma y las residencias aristocráticas repartidas por el campo mallorquín, encontramos los olivos centenarios y los almendros, los huertos, los puertos de pescadores y las atalayas.
Presente y pasado también convergen en esta isla, cuyos vestigios más antiguos encontramos en forma de dólmenes, cuevas artificiales, necrópolis talayóticas, pueblos amurallados... repartidos a lo largo de su geografía, como el poblado prehistórico de ses Païsses, el conjunto prehistórico de Capocorb Vell o el poblado talayótico de son Fornés. También podemos visitar restos de la época romana en la antigua ciudad de Pol·lèntia y de la dominación musulmana en los baños árabes de Palma.
Y si con las visitas a los monumentos, las reservas naturales y las playas no tiene suficiente, Mallorca ofrece una gran variedad de oferta de ocio. Parques acuáticos, delfinárium, aves exóticas, jardines históricos, golf, ciclismo, hipódromos... para aquellos que se quieran quedar en tierra. Vela ligera, surf, piragüismo, submarinismo, buceo, esquí acuático... para quienes prefieran sumergirse en el mar. Y aquellos que quieran disfrutar de una vista excepcional desde el aire pueden escoger el parapente, el vuelo sin motor o el globo aerostático. Todo esto, durante el día; y por la noche, si no hemos tenido suficiente, podemos continuar el recorrido por los numerosos pubs y discotecas de la isla, o escoger conciertos, teatro, ópera, ballet, actuaciones folklóricas, fiestas populares ... Los amantes de la gastronomía encontrarán en Mallorca una gran variedad de platos para escoger: tumbet, el trempó, los cocarrois, el arròs brut, la sobrasada..., sin olvidar los postres, encabezados por la ensaimada, pero que también incluyen dulces como los crespells o los robiols.



